Antônio Paraupaba

Bruno Miranda (Universidade Federal Rural de Pernambuco)

Nacimiento: 1595, Capitanía de Paraíba

Fallecimiento: 1656, Países Bajos

Intérprete y mediador indígena entre 1631 y 1644. Regente y capitán de los indios de Río Grande (1645-1649) y de Brasil (1649-1654).

Enlace en BRASILHIS Database: https://brasilhis.usal.es/es/personaje/antonio-paraupaba

Indio de la nación Potiguara de la Aldea de Tabussuram, situada en el interior de la Capitanía de Paraíba, en territorio de la Monarquía Hispánica en Brasil. Así se puede resumir brevemente quién era Antonio Paraubaba cuando llegó a la costa de Paraíba, en 1625, en las embarcaciones de la Compañía neerlandesa de las Indias Occidentales bajo el mando de Boudewijn Hendrikszoon.


La flota neerlandesa regresaba de Salvador, Bahía de Todos los Santos, recién reconquistada por la armada hispano-lusa de D. Fadrique de Toledo y Osorio. Hendrikszoon salió de los Países Bajos con la misión de socorrer a la gente de la Compañía que desde mayo de 1624 había tomado la capital de Brasil. Llegó demasiado tarde a Salvador y encontró la ciudad rendida a sus antiguos detentores. La flota se separó con el fin de cumplir distintos objetivos atlánticos. Una parte siguió hacia la costa de África, concretamente a la Costa Dorada, en Guinea. Otra subió al Caribe con el objetivo de conquistar Puerto Rico y establecer una posición de ventaja para atacar a las flotas de plata que salían de los territorios de Felipe IV, El Rey Planeta (Heijer, 2006: 35-39).


Necesitando cuidar a los enfermos y enterrar a sus muertos después de una larga jornada hacia los Mares del Sur, las embarcaciones de la Compañía que se dirigían hacia el Caribe se detuvieron al norte de Bahía, concretamente en la Capitanía de Paraíba. Fue allí donde la trayectoria de Paraupaba y de parte de los Potiguara de aquella área cambiaría radicalmente, tras el encuentro con los neerlandeses que buscaban tener allí un breve descanso.


Además de acoger a los neerlandeses y auxiliarlos en sus necesidades más inmediatas, un grupo de indios, incluído Antônio Paraupaba, que entonces tenía 30 años, decidió acompañar a la flota de la Compañía que se dirigía al Caribe -integrando, por lo tanto, la expedición que buscaba tomar Puerto Rico-. Trece Potiguara embarcaron en la jornada, aunque no se sepa si desempeñaron algún papel militar en la expedición hacia el Caribe. Los remanentes del fallido intento de captura de Puerto Rico se dirigieron a los Países Bajos.


Algunos de los Potiguara embarcados fueron nombrados por Hessel Gerritsz en 1628: oriundos de Ceará embarcaron Gaspar Paraupaba, de 50 años y André Francisco, de 32 años; de Bahía de la Traición fueron Pieter Poty, Antônio Guiravassauai, Antônio Francisco y Luís Gaspar. (Hulsman, 2006: 42; Mello, 2001: 208; Meuwese, 2012: 135-137; Souto Maior, 1913: 146; Teensma, 2007: 134). A pesar del nombre registrado de manera errónea, Antônio Guiravassauai es Antônio Paraupaba, quien seguía con su padre, Gaspar Paraupaba.


La vida de Antônio Paraupaba, así como la de los indios Potiguara que se extendían entre las tierras de las capitanías de Maranhão, Ceará, Río Grande, Paraíba e Itamaracá, solo puede ser comprendida con el análisis de los periodos precedentes al episodio que le puso en contacto con los neerlandeses.


Los Potiguara tenían una historia tumultuosa con portugueses y franceses. Fueron aliados de los portugueses en un primer momento, posteriormente se volvieron enemigos y finalmente se volvieron a aliar, asumiendo el papel de vasallos. En el transcurso del siglo XVI, parte de esos indios también se habían relacionado activamente con los franceses, guerreando con los portugueses hasta que los primeros fueron expulsados de la costa de Brasil y los Potiguara volvieron, a través de diferentes conflictos y acuerdos, hacia el lado luso. Una parte de los Potiguara mantuvo la enemistad y encontró refugio en Ceará y Maranhão. Esto llevó a que entrasen una vez más en enfrentamiento con los portugueses que marcharon desde Pernambuco para derrotar a los franceses instalados en Maranhão a principios del siglo XVII. El grueso de la tropa luso-española esteaba foromadad por los Potiguara aliados, lo que demuestra claramente que había una escisión entre la nación, dividida entre sí e involucrada en las guerras entre luso-españoles y franceses por Brasil (Hemming, 2007: 417-454; Hulsman, 2006: 41; Monteiro, 2001: 72).


La clave para entender esa divergencia Potiguara antecede la llegada de los europeos a Brasil, pues los grupos de la costa estaban fragmentados y tenían en la guerra uno de los elementos centrales de sus sociedades. Con todo, hay que señalar que las relaciones entre los pueblos antes de la llegada de los europeos no debe ser resumida solo a través del prisma de la guerra (Almeida, 2010: 36-38).


Esas tensas relaciones – exacerbadas con la colonización – transcurrieron en contextos políticos distintos a lo largo de los siglos XVI-XVII y posteriores (Almeida, 2010: 38-69). La llegada de embarcaciones con neerlandeses fue enfrentada por parte de aquellos Potiguara que se mantuvieron en contra de los luso-españoles como la oportunidad de librarse del dominio de los antiguos colonos. La acogida a los enemigos de la Monarquía Hispánica tuvo un precio elevadísimo para parte de los Potiguara, duramente reprimidos en la costa de Paraíba tras la salida de la flota de Hendrikszoon (Mello, 2004: 44; Meuwese, 2012: 133-136; NL-HaNA_OWIC 49, doc. 9, 20-05-1630, fol. 44; Teensma, 2007: 134-137).


Para los neerlandeses, el amparo de esos indios que se establecieron por un tiempo en Groninga y en Ámsterdam, era parte de un proyecto político. Serían aliados importantes en un proyecto de volver a Brasil que no tardó en ocurrir. Para los indios, el viaje a los Países Bajos tenía la misma finalidad. Mientras que para los norteños europeos sería la semilla de una alianza que se mostró fundamental para la toma y mantenimiento de territorios en disputa con la Monarquía Hispánica en Brasil, para los Potiguara sería la obtención de una alianza capaz de cambiar el rumbo de un conflicto antiguo (Almeida, 2010: 53; Meuwese, 2012: 135-137).


Antonio Paraupaba regresó de Europa a Brasil en 1631 después de un largo período de formación en los Países Bajos. Se convirtió al calvinismo, aprendió el neerlandés, suministró innumerables informaciones sobre Brasil y volvió como guía e intérprete para negociar y atraer aliados indígenas para la Compañía de las Indias Occidentales, que desde 1630 ocupaba posiciones en Pernambuco y en Itamaracá (Hulsman, 2006: 43).


Necesitando expandir la colonia, aún vulnerable, y tener acceso a la zona azucarera, la Compañía intentó conquistar posiciones más al norte de dichas capitanías. Para ello, buscó contar con la actuación de indígenas como Antônio Paraupaba, que medió en las negociaciones de la Compañía con pueblos Tarairiú del sertón de Río Grande y Ceará, genéricamente llamados Tapuia, quienes eran lideraddos por Nhanduí.


En un principio, encontramos a grupos de Pernambuco y Paraíba resistiendo a aliarse con la Compañía, ya sea por fidelidad a los luso-españoles o por recuerdo de los episodios de Paraíba. La indecisión inicial, también fruto de la actuación de líderes indígenas pro-monarquía hispánica y de la acción misionera, fue superada con el avance de la Compañía en el territorio. La lectura política y del estado de guerra contra los luso-españoles resultó esencial para la adhesión o no de estos indígenas al proyecto neerlandés.


A finales de 1633, después de la conquista del Fuerte de los Reyes Magos, en Río Grande, los Tarairiú resolvieron sellar una alianza con la Compañía. A pesar de los problemas en la comprensión de la lengua de los Tarairiú, los Potiguara, incluyendo Paraupaba, mediaron en el acuerdo (Meuwese, 2012: 143-144).
Con la ayuda de sus aliados Potiguara y Tarairiú, los neerlandeses finalmente pudieron, después de algún tiempo, circular con más seguridad en el territorio, sobre todo en la zona más septentrional de la colonia. Posteriormente, parte de los indios de Paraíba, de Itamaracá y de Pernambuco llegaron a acuerdos con la Compañía y fueron integrándose a las tropas, ejerciendo un importante papel militar contra las fuerzas luso-españolas de Brasil. También se sumaron al grupo de Potiguara y Tarairiú indios de la nación Tabajara, así como otros pueblos (Meuwese, 2012: 148-152).


Antonio Paraupaba creció junto con el avance holandés en la colonia. De intérprete y mediador, fue asumiendo una posición destacada y posteriormente sería uno de los principales agentes indígenas de la Compañía de las Indias Occidentales en Brasil, junto con Pieter Poty. En 1645, fue designado como Regidor de los indios de Rio Grande – un magistrado civil -, posición que él acumulaba a la de Capitán de los indios. Otros dos liderazgos fueron señalados por el gobierno de la Compañía como en cargo de regidor: en Paraíba, Pieter Poty, en Itamaracá y Goiana, Domingos Fernandes Carapeba. Paraupaba fue regidor de Río Grande hasta 1649, cuando asumió el puesto de Regidor de los indios de Brasil por la vacante de los otros magistrados. Pieter Poty, capturado en la segunda batalla de los Guararapes en 1649, falleció en cautiverio. Carapeba fue destituido de la posición y desterrado de la colonia por un crimen que cometió (Hulsman, 2006: 44-47; Meuwese, 2012: 170-179).


Mientras tanto, líderes indígenas aliados a los portugueses, como Felipe Camarão y Diogo Pinheiro Camarão, le intentaron convencer para que cambiase de bando en el transcurso de la guerra. Son muy conocidas las correspondencias intercambiadas en tupí entre los líderes indígenas aliados a neerlandeses y portugueses tras la insurrección contra la Compañía en 1645 (NL-HaNA_OWIC 62, doc. 52, 21-10-1645; NL-HaNA_OWIC 62, doc. 53, 04-10-1645; NL-HaNA_OWIC 62, doc. 54, 21-10-1645; NL-HaNA_OWIC 62, doc. 55, 04-10-1645; NL-HaNA_OWIC 62, doc. 56, 10-1646; NL-HaNA_OWIC 62, doc. 57, 19-08-1645; Souto Maior, 1913: 148-160; Schalkwijk, 2004: 249-252). La participación en los proyectos portugueses y neerlandeses resultó esencial para el éxito de la guerra y del emprendimiento colonial. A su vez, esos indios buscaban tejer los acuerdos que parecían más convenientes para sus grupos. Elegían y negociaban siguiendo sus propias agendas (Miranda, Silva: 2020).


Esto llevó a numerosos enfrentamientos entre las autoridades de la Compañía y los aliados indígenas. Paraupaba y otros líderes mostraban que seguían planes distintos y que no iban a acceder a los anhelos de los neerlandeses. Surgieron conflictos y rebeliones que arriesgaron a perder el Ceará y los acuerdos tuvieron que ser reforzados.
Al igual que la Compañía, que entró en un acelerado declive en Brasil tras la insurrección en Pernambuco, iniciada en 1645, Paraupaba pasó a amargar la destrucción de su pueblo, abatido por los diferentes conflictos y epidemias. Cuando los neerlandeses capitularon en Brasil, en 1654, Paraupaba acompañó a las personas de la Compañía que dejaban Río Grande en dirección a Europa. Buscaba apoyo para sus proyectos. Sería su último viaje a los Países Bajos, ya que murió en 1656, en Europa, sin conseguir lo que intentaba: mantener una alianza capaz de dar autonomía a su pueblo y fuerzas para continuar la lucha contra los antiguos colonizadores (Miranda, Silva: 2020).

Bibliografía:

Fuentes documentales:

NL-HaNA_OWIC 1.05.01.01. Arquivo Nacional da Haia, Velha Companhia das Índias Ocidentais, número 49, documento 9, 20-05-1630, fólio 44. Memória de Adriaen Verdonck para o Presidente e Conselho de Pernambuco, sobre as possessões de Pernambuco, Itamaracá, Paraíba e Rio Grande.
NL-HaNA_OWIC 1.05.01.01. Arquivo Nacional da Haia, Velha Companhia das Índias Ocidentais, número 62, doc. 52, 21-10-1645. Carta em tupi do sargento Dom Diogo Pinheiro Camarão, em Sirinhaém, para Pedro Poti.
NL-HaNA_OWIC 1.05.01.01. Arquivo Nacional da Haia, Velha Companhia das Índias Ocidentais, número 62, doc. 53, 04-10-1645. Carta em tupi do capitão Antônio Felipe Camarão para Pedro Poti, da Paraíba.
NL-HaNA_OWIC 1.05.01.01. Arquivo Nacional da Haia, Velha Companhia das Índias Ocidentais, número 62, doc. 54, 21-10-1645. Carta em tupi do sargento Dom Diogo Pinheiro Camarão para o Capitão Baltazar Araberana.
NL-HaNA_OWIC 1.05.01.01. Arquivo Nacional da Haia, Velha Companhia das Índias Ocidentais, número 62, doc. 55, 04-10-1645. Carta em tupi do capitão Felipe Camarão para o capitão Antônio Paraupaba, no Rio Grande.
NL-HaNA_OWIC 1.05.01.01. Arquivo Nacional da Haia, Velha Companhia das Índias Ocidentais, número 62, doc. 56, 10-1646. Carta em tupi de Antônio Felipe Camarão para Pedro Poti.
NL-HaNA_OWIC 1.05.01.01. Arquivo Nacional da Haia, Velha Companhia das Índias Ocidentais, número 62, doc. 57, 19-08-1645. Carta em tupi do capitão Felipe Camarão.

Referencias bibliográficas:

Libros:
Almeida, M. R. C. de. (2010). Os índios na história do Brasil. Rio de Janeiro: Editora
FGV.
Heijer, H. den. (2006). Expeditie naar de Goudkust. Het journaal van Jan Dircksz Lam
over de Nederlandse aanval op Elmina 1624-1626. Zutphen: Walburg Pers.
Hemming, J. (2007). Ouro Vermelho: A conquista dos índios brasileiros. São Paulo:
Editora da Universidade de São Paulo.

Mello, J. A. G. de. (2001). Tempo dos Flamengos. Influência da ocupação holandesa
na vida e na cultura do norte do Brasil. Rio de Janeiro: Topbooks.
Mello, J. A. G. de. (2004). Fontes para a História do Brasil Holandês: a economia
açucareira. Recife: Companhia Editora de Pernambuco.
Meuwese, M. (2012). Brothers in Arms, Partners in Trade. Dutch-Indigenous
Alliances in the Atlantic World, 1595-1674. Leiden/Boston: Brill.
Monteiro, J. M. (2001). Tupi, tapuias e historiadores. Estudos de História Indígena e
do Indigenismo (Tese de Livre Docência). Universidade de Campinas,
Campinas.
Schalkwijk, F. L. (2004). Igreja e Estado no Brasil Holandês (1630-1654). São Paulo:
Cultura Cristã.
Teensma, B. N. (2007). Roteiro de um Brasil desconhecido. João de Laet. Descrição
das costas do Brasil. Petrópolis: Kapa Editorial.
Artigos de revista:
Hulsman, L. (2006). Índios do Brasil na República dos Países Baixos: As
representações de Antônio Paraupaba para os Estados Gerais em 1654 e
1656, Revista de História, 154, 37-69.

Citas de página Web:


Miranda, B., Silva, L. (2020). “Aliados essenciais. Relações indígenas-neerlandesas
no Brasil (1624-1654)”, Dossiê Histórias da Nova Holanda (05 de fevereiro
de 2021). Recuperado de http://bndigital.bn.gov.br/dossies/historias-da-
nova-holanda/aliados-essenciais/
BRASILHIS. (2020). Redes personales y circulación en Brasil durante la Monarquía
Hispánica, 1580-1640. (15 de março de 2021). Recuperado de
http://brasilhis.usal.es/es/personaje/antonio-paraupaba

Sigue leyendo

AnteriorSiguiente