Cartografía

La primera modernidad europea estuvo marcada por importantes cambios en la forma de concebir el espacio y de representarlo en la cartografía. Si durante el periodo medieval los mapas estaban ligados a una idea de espacio simbólico, a principios de la modernidad se produce una transformación en esta concepción. Partiendo de la geometría, el espacio se piensa matemáticamente, admitiendo espacios en blanco, territorios desconocidos, que antes no formaban parte del imaginario cartográfico de Occidente (Padrón, 2002: 28). Otro cambio importante en el siglo XVI es la forma de entender el gobierno. La soberanía, que en la Europa medieval estaba vinculada al poder sobre las personas, pasa paulatinamente, a lo largo de los siglos, a la idea de territorialidad, a una soberanía territorial. Estos dos cambios, tanto en la forma de concebir los espacios como de gobernarlos, trajeron consigo una valorización de la cartografía en la época, convirtiéndola en uno de los pilares del proyecto de construcción del Estado moderno (Kagan y Schmidt, 2007: 661-662). Estas transformaciones aún pueden apreciarse durante el reinado de Carlos V, con el creciente interés del emperador por conocer los secretos de la cosmografía y la astronomía. Era necesario comprender la forma de sus territorios, visualizarlos. La cartografía pasó entonces a ser oficial, producida bajo la demanda y el control de las coronas y utilizada para los litigios jurisdiccionales, una práctica que fue posible gracias a la revolución en la forma de concebir el espacio. El periodo de la unión de las coronas ibéricas, entre 1580 y 1640, fue significativo para este cambio. Carlos V transmitió a su hijo, Felipe II, no sólo sus conocimientos de geografía y cartografía, sino también la idea de incorporar la enseñanza regular de estas materias en la formación de los príncipes, una tradición que impregnó a toda la dinastía de los Habsburgo (Kagan y Schmidt, 2007: 664). El reinado del primero de los Felipes, entre 1556 y 1598, se considera un momento de profundo aprecio y fomento de la producción cartográfica, al servicio de la administración del imperio. Los mapas se convirtieron en herramientas indispensables del poder imperial, en instrumentos de gobierno (Doré, 2014: 171). Fue bajo las órdenes de Felipe II cuando se llevó a cabo uno de los mayores proyectos cartográficos de los territorios americanos: las Relaciones Geográficas, completadas en la década de 1570 por dos destacados cosmógrafos españoles: Alonso de Santa Cruz y Juan López de Velasco. El primer atlas moderno, el Theatrum Orbim Terrarum, del cartógrafo Abraham Ortelius, también se preparó a petición del rey en 1570. En la edición de 1584 del atlas, aparecen los mapas de América de Diego Gutiérrez y Jerónimo de Chaves – con énfasis en el territorio de Brasil separado del resto de América por las cuencas del Río de la Plata y del Amazonas, ilustrando una de las cuestiones cartográficas más importantes sobre las fronteras entre Portugal y España en América, el llamado mito de la isla-Brasil (Cortesão, 1965; Costa, 1999; Bonato, 2018). Es en este contexto de institucionalización de la cartografía que se pueden entender los mapas elaborados sobre los territorios portugueses recientemente anexionados a la monarquía. A pesar del gran interés por la producción de conocimiento geográfico en el resto del imperio, la historiografía señala el lugar marginal de los territorios portugueses en América. A pesar de algunas peticiones de los monarcas, parece que no hubo un gran proyecto de cartografiar estos espacios (Doré, 2014: 74). Entre los documentos conservados, encontramos la representación de las tierras de Brasil en el mapa de Sudamérica incluido en el atlas bellamente ornamentado de Joan Martines, que tuvo varias ediciones en la segunda mitad del siglo. En 1591 Martines fue nombrado por Felipe II cosmógrafo real. Ya en el siglo XVII, probablemente por encargo de Felipe III, Lucas de Quirós incluye un mapa intensamente coloreado de toda Sudamérica en su obra “Descripción Corográfica de las provincias del Piru Chile nuevo Reyno i tierra firme” de 1618. El autor firma el mapa como cartógrafo mayor del mar del sur (Buisseret, 2007: 1146). El interés de los reyes Habsburgo por la cartografía de los nuevos territorios anexionados en América también puede apreciarse a través de obras más específicas, producidas en las primeras décadas del siglo. Un ejemplo es el llamado “Atlas de las costas y los puertos de las posesiones portuguesas en América y África”, documento anónimo conservado en la Biblioteca Nacional de España. El atlas muestra, en quince mapas, detalles de la costa del Estado de Brasil. La fecha estimada para el atlas es 1635 (Cortesão; Mota, vol.V, 1960, p. 121-122). Otra obra, mucho más conocida, el Livro que dá razão do Estado do Brasil, muestra la conexión entre la Corona y los cartógrafos portugueses. Antes de abordar la obra, es interesante señalar las diferentes interpretaciones dadas por la historiografía dedicada al tema de los cartógrafos portugueses bajo el reinado de los Filípes. Durante mucho tiempo, el período de los Austrias fue considerado como de declive e incluso decadencia de la producción cartográfica portuguesa (Cortesão, 1935: 32). Actualmente, otros trabajos cuestionan esta interpretación, demostrando la gran producción de documentos cartográficos en el período (Alegria et alli., 2007: 991). Específicamente sobre la región del actual Brasil, el análisis de los mapas portugueses producidos entre principios del siglo XVI y finales del XVII muestra una visible concentración entre las décadas de 1620 y 1640 (Alegria et alli., 2007: 996). Por otro lado, como ya se ha sugerido, no se conservan en los archivos españoles numerosas referencias a este espacio durante la época (Santos Pérez en Cabria, 2008: 51). En cualquier caso, el Livro que dá razão do Estado do Brasil, atribuido a Diogo de Campos Moreno, e ilustrado con mapas por João Teixeira Albernaz I, fue producido en los años 1612 y 1613. João Teixeira fue cosmógrafo real y miembro de una de las familias de cartógrafos más distinguidas de Portugal, de la que se conocen al menos cinco generaciones de cartógrafos. Era hijo de Luis Teixeira Albernaz, que fue un importante cartógrafo en Portugal y hermano de Pedro Teixeira Albernaz, con quien trabajó en Madrid al servicio de otro portugués, João Batista Lavanha, cartógrafo mayor de Felipe III (Cuesta Domingo, 2010: 31). A João Teixeira se le atribuyen veinticuatro obras, entre ellas diecinueve atlas, lo que le convierte en el cartógrafo portugués con mayor número de cartas conocidas en el siglo XVII (Cortesão; Mota, vol. IV, 1960, p.79). La mayoría de las obras de João Teixeira se refieren a Brasil, entre ellas Descripção de toda a costa da Provinsia de Santa Cruz y Atlas do Brasil. En el Libro que da razón del Estado de Brasil hay cerca de dos docenas de mapas, con detalles de la costa atlántica del actual Brasil. Además de los planos corográficos, el autor incluyó en la obra uno de los mapas más importantes de la época, con el título “Descripción de todo el estado de Brasil, que al norte comienza en Grão- Pará, cuya entrada está bajo la equinoccial, y al sur termina en la entrada del Río da Prata, en altura de 35 grados. Son mostrados en esta carta todos sus puertos, en sus verdaderas alturas y en las tablas siguientes cada uno en particular, con sus sondas, barras y asentamientos. Y junto se muestra, en este mapa, la confrontación que este estado tiene con las tierras del Perú y del Nuevo Mundo, y con los estrechos de Magallanes y San Vicente”. Sólo una pequeña parte de la producción cartográfica del periodo filipino se publicó contemporáneamente. La mayoría de los mapas permanecieron manuscritos, en gran parte debido a los intentos de las coronas ibéricas de mantener en secreto el conocimiento geográfico de los territorios de ultramar desde el inicio de los descubrimientos. El difícil equilibrio entre el deseo de ocultar la ubicación de las tierras y rutas recién descubiertas y la constante necesidad de nuevas cartas de navegación (Sandman, 2007: 1139), así como la circulación de cartógrafos de distintas naturalezas por las diversas cortes europeas de la época, muestran las dificultades y los límites de esta política. Si la publicación de mapas en la península fue escasa en la época, el cambio del siglo XVII marca el florecimiento de la edad de oro de la cartografía en los Países Bajos. Amberes, a lo largo del siglo XVI, y más tarde Ámsterdam fueron las ciudades centrales de la producción y el comercio de mapas (Doré, 2015: 27). Además del atlas de Abraham Ortelius, geógrafo de Felipe II nacido en Amberes, a principios de siglo se publicaron en los Países Bajos otros atlas importantes, con tableros que representaban toda Sudamérica. El Atlas sive Cosmographicae meditationes de fabrica mvndi et fabricati figvra de Gerard Mercator, de 1595, es uno de los más conocidos. Fue constantemente reimpreso y actualizado por diferentes familias de cartógrafos. En 1606, Jodocus Hondius volvió a publicar el atlas tras adquirir las planchas del original, incluyendo cuarenta mapas propios. Estas ediciones pasaron a conocerse como la serie Mercator-Hondius. En las décadas siguientes, el hijo de Jodocus, Henricus Hondius, realizó nuevas ediciones del atlas en colaboración con su cuñado, Joannes Janssonius, la serie Mercator-Hondius-Janssonius (Cross, 1918: 68). Además de estos atlas, es importante destacar la producción de Willem Jansz Blaeu, en particular los mapas murales de América del Sur, con los bordes totalmente decorados por dibujos que muestran vistas de ciudades y de las poblaciones del nuevo mundo. Otra figura importante para el estudio de la cartografía sobre Brasil en la época es Georg Marcgraf. El botánico, astrónomo y naturalista llegó a Brasil con Mauricio de Nassau, en el contexto de la conquista de la capitanía de Pernambuco por los holandeses. Marcgraf elaboró mapas que durante siglos se consideraron las representaciones más exactas del nordeste brasileño (Vieira en Doré; Furtado, 2022: 79).


BIBLIOGRAFÍA

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Autor:

Tiago Bonato

Cómo citar esta entrada:

Tiago Bonato (Universidade Federal da Integração Latino-Americana). “Cartografía“. En: BRASILHIS Dictionary: Diccionario Biográfico y Temático de Brasil en la Monarquía Hispánica (1580-1640). Disponible en: https://brasilhisdictionary.usal.es/cartografia-1/. Fecha de acceso: 25/02/2024.

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