Vitoria Correia de Sá

José Carlos Vilardaga (Universidade Federal de São Paulo)

Muerte: 1667

Miembro de la familia Sá, una de las más dominantes de Rio de Janeiro en los siglos XVI-XVII. Casada con Luis de Céspedes Xeria, gobernador de Paraguay. Administradora de uno de los más importantes ingenios de azúcar de Rio de Janeiro.

Link en BRASILHIS Database: https://brasilhis.usal.es/es/personaje/vitoria-de-sa

Vitória Correia de Sá (?-1667) era integrante de la familia Sá, compuesta por importantes potentados de Rio de Janeiro desde el siglo XVI. Estuvo casada con el gobernador de Paraguay, Luis de Céspedes Xeria y fue administradora de uno de los mas importantes ingenios de azúcar de la ciudad fluminense. Era hija de Gonzalo Correia de Sá y Esperanza da Costa Machado. Según algunos autores, Esperanza era hija de Francisco Machado y el matrimonio se llevó a cabo en São Paulo, pues allí Gonzalo permaneció algunos años supervisando las actividades mineras que estaban bajo la responsabilidad del padre. Gonzalo de Sá era miembro del influyente clan de los Sá de Rio de Janeiro, y fue capitán de la Capitanía de San Vicente entre 1626 y 1628. El abuelo de Victoria era Salvador Correia de Sá, llamado “el Viejo”, gobernador de Rio de Janeiro (1568-1571 y 1577-1598), gobernador de Pernambuco (1601-1602) y superintendente de las minas de la Repartición Sur (1614-1630). El tío paterno, Martín Correia de Sá fue también capitán de San Vicente (1620-1622) y gobernador de Rio de Janeiro (1602-1608 y 1623-1632). En la casa de Martím Correa de Sá, mientras era gobernador, se produjo el matrimonio de Victoria con Luis de Céspedes Xeria, nombrado gobernador de Paraguay en 1625, aunque solo tomó posesión del cargo en 1628, después de un turbulento viaje que lo llevó a Rio de Janeiro y de allí a São Paulo, de donde partió a Paraguay por el rio Tietê en un viaje que duró 19 días (Barata, s/d; Brasilhis; Boxer, 1973; Coaracy, 2009; Rudge, 1983).


El matrimonio se produjo en mayo de 1628. Como dote, recibieron una parte de las tierras donde se localizaba el Ingenio del Camorim, en Jacarepaguá, creado por su padre, Gonzalo Correia de Sá, en 1622, con una capilla dedicada a San Gonzalo de Amarante, también mandada construir por Gonzalo en 1625 (Peixoto, 2019). Según la escritura de la dote, en esta ocasión el ingenio contaba con “40 personas entre de Guiné y de la tierra y 2 calderas de cobre de dicho ingenio y más cobres que para el fueran necesarios con las dichas 40 piezas que así les dotan con el dicho ingenio, diciendo ellos dotadores que habían de entrar dos negros del gentío de la Guiné, un herrero y otro alfarero y así más entrarán en dicha cuenta tres mozos, un carpintero y dos serradores del gentío de la tierra (…)” (Rudge, 1983: 36). Las tierras del ingenio formaban parte de una gran sesmaría donada en 1567 por Salvador Correia de Sá, pero que terminó en las manos del mismo a finales del siglo XVI. En ellas ya se había instalado el Ingenio d´Água en 1590, uno de los más antiguos de Rio de Janeiro. Salvador cedió la sesmaría a los hijos de Martín y Gonzalo en 1594. La mitad occidental de la sesmaría quedó en manos de Gonzalo, mientras que la otra parte se dividió entre los hermanos (Abreu, 2010; Fridman, 1999; Lima y Peixoto, 2020; Rudge, 1983: 25-26).


Doña Victoria de Sá fue al encuentro de su esposo en 1630. En ese sentido, disfrutaba de una procuración dada por su marido, ausente en tierras paraguayas. Ella viajó a Paraguay por el camino de São Paulo, llamado “vía prohibida”, pues era visto como una puerta de entrada clandestina a las tierras españolas del interior de América. En el viaje, Victoria estuvo acompañada por “criados” y por su primo, hijo de Martím de Sá, Salvador Correia de Sá y Benevides; además, la acompañaba un sertanista de Santana de Parnaíba, villa próxima de São Paulo, en la boca del sertão, André Fernandes, llamado por los padres jesuítas de Guairá “peor pirata del sertão” (Vilardaga, 2020). Boxer (1973), cuestiona si Fernandes, de hecho, siguió con ella en el viaje, sugiriendo que él habría hecho el camino por tierra y encontrado a la comitiva de Victoria ya en Paraguay. El padre Francisco Trujillo, denunció que Fernandes no sólo acompañó a Victoria de Sá, sino que además llevó consigo mercadería y esclavos negros que vendió por el camino a través de contrabando, que habría clavado una bandera portuguesa en Asunción en ofensa a Su Majestad, y habría llevado consigo aproximadamente más de 500 indios que serían despachados para el ingenio de azúcar de Xeria y Victoria en Rio de Janeiro. Trujillo será quien alerte que el propio Xeria envió un morador de Paraguay para buscar a la esposa y así pactar la invasión de las reducciones jesuíticas de Guairá a través de los sertanistas de São Paulo (Cortesão, 1951: 389-398). De hecho, el gobierno de Céspedes y Xeria coincide con las grandes “bandeiras” que salieron desde São Paulo entre 1628 y 1632, y que destruyeron las misiones jesuíticas instaladas en Guairá español. Así como el viaje del marido, el viaje de Victoria, acompañada por el bandeirante Manoel Preto, causaría polémica, pues evidenciaba las relaciones entre el gobernador de Paraguay, los propietarios de ingenios y gobernantes de Rio de Janeiro, y los sertanistas esclavistas de indígenas de São Paulo (Boxer, 1973; Mello, 1958; Vilardaga, 2014). Boxer (1973) recuerda que los jesuitas, en 1629, acusaron a Doña Victoria de que, todavía estando en Rio de Janeiro, interceptaba las cartas enviadas por ellos, transmitiendo los contenidos al marido en Paraguay.


De todas formas, Victoria habría llegado a Asunción a finales de 1630. Según cuenta el exgobernador de Paraguay del Rio de la Plata, Hernandarias de Saavedra, en carta al rey, ella fue recibida en la ciudad “debajo del palo del Santísimo Sacramento” (AMP, 1925: 267-269). No se sabe exactamente hasta cuando permaneció allí. El padre, Gonzalo, administró el ingenio de Camorim en la ausencia de Xeria y Victoria hasta su muerte en 1633. De hecho, Doña Victoria ya estaba en la ciudad fluminense en 1634, como demuestra la venta de la mitad oriental de las tierras de la sesmaría, que Gonzalo dividía con el hermano, Martín, también fallecido en 1634. Doña Esperanza la vendió al sobrino, Salvador Correia de Sá y Benevides, con el testimonio y la firma de Victoria (Rudge, 1983). Después de hacer frente a largos procesos en la Audiencia de Charcas, Céspedes Xeria terminó estableciéndose definitivamente en Rio de Janeiro y se unió a su esposa para la administración del ingenio. Ambos no tuvieron hijos.
Doña Victoria quedó viuda entre finales de la década de 1640 e inicio de 1650, ya que en testamento de un hijo de Xeria, homónimo, en Asunción, hecho en 1651, dice que su padre había muerto hacía poco, dejando “cantidad de criados y dos ingenios con muchos esclavos” (ANA, NE 172, 1659). La viuda mantuvo intensas relaciones con los benedictinos de Rio de Janeiro, con los cuales tenía negocios con el azúcar, y legó su patrimonio a esta orden tras su muerte, según el testamento de agosto de 1667. Les dejó cuatro casas, el ingenio con la iglesia; 122 esclavizados africanos, criollos, indígenas y mamelucos, y tres corrales de ganado. Fue enterrada en el Monasterio de São Bento de la ciudad fluminense (Araújo, 2014; Peixoto, 2019).


Bibliografía:


Fuentes documentales:
ANA, Archivo Nacional de Assuncion, Seccion NE, 172, 1659. Testamento de Luis de Céspedes Xeria.
Fuentes documentales publicadas:
“Razões que se contestam ao Governador do Paraguai D. Luis de Céspedes Xeria por haver proibido aos jesuítas a passagem pelo caminho do salto do Guairá. 1631”. In: Cortesão, J. (1951). Jesuítas e bandeirantes no Guairá (1549-1640). Rio de Janeiro: Biblioteca Nacional, pp. 389-398.
“Carta de Hernandarias de Saavedra ao rei. Santa Fé, 23/06/1631.” In: Anais do Museu Paulista, T.II. São Paulo: Officina do Diario Oficial, 1925; p.267-269.


Libros:
Abreu, M. de A. (2010). Geografia Histórica do Rio de Janeiro (1502-1700), v. 2. Rio de Janeiro, Andrea Jacobsson Estúdio.
Boxer, C. (1973). Salvador de Sá e a luta pelo Brasil e Angola.1602-1686. São Paulo: Companhia Editora Nacional.
Coaracy, V. (2009). Rio de Janeiro no século XVII – Raízes e Trajetórias. Rio de Janeiro: Documenta Historica.
Fridman, F. (1999). Donos do Rio em nome do rei. Uma história fundiária da cidade do Rio de Janeiro. Rio de Janeiro: Jorge Zahar Editor; Garamond.
Rudge, R.T. (1983). As Sesmarias de Jacarepaguá. São Paulo: Livraria Kosmos Editora S.A.
Souza, J. V. de A. (2014). Para além do claustro: uma história social da inserção beneditina na América portuguesa, c. 1580 / c. 1690. Rio de Janeiro: Eduff.
Vilardaga, J. C. (2014). São Paulo no império dos Felipes: conexões na América Meridional (1580-1640). São Paulo: Intermeios/Fapesp.
Capítulos de libros:
Vilardaga, J.C. (2020). Conexões e percursos luso-castelhanos da família Sá na América Meridional durante a Monarquia Hispânica (1580-1640). In: José Manuel Santos Pérez; Ana Paula Megiani; José Luis Ruiz-Peinado Alonso. (Orgs.). Redes y circulación en Brasil durante la Monarquia Hispánica (1580-1640). Madrid: Silex, pp. 435-464
Artículos de revistas:
Mello, A. R. de. (1958). Contrabando e bandeirismo no segundo quartel do século XVII. Revista de História, 17, 36, 341-352.
Lima, T. A.; Peixoto, S. A. (2020). Engenho do Camorim: arqueologia de um espaço açucareiro no Rio de Janeiro seiscentista. Revista de Arqueologia, 33, 1, 98-125.
Tesis de doctorado:
Peixoto, S. A. (2019). Jacarepaguá, a “planície de muitos engenhos”: uma arqueologia do sertão carioca, Rio de Janeiro, séculos XVII ao XIX. Volume I. (Tese de Doutorado). Universidade Federal do Rio de Janeiro/Museu Nacional, Rio de Janeiro.
Citas de páginas web:
Barata, C. E. de A. (s/d). “Correia de Sá”. Genealogia Fluminense (04 de maio de 2021). Recuperado de: http://www.marcopolo.pro.br/genealogia/paginas/CorreiaSa.pdf

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